JYM jemir youth ministries de la iglesia Jesucristo es mi Refugio en la ciudad de Dallas TX. Le damos gracias a Dios por los servicios juveniles que se estan realizando cada miércoles para alcanzar a la juventud para Cristo. No se pierdan las reuniones de jóvenes cada Miércoles
Llámanos 214-330-8700 OR 1-866-481-8730

And it shall come to pass afterward, that I will pour out my spirit upon all flesh; and your sons and your daughters shall prophesy, your old men shall dream dreams, your young men shall see visions. Joel 2.28
 
 
 
 

Your vision determines your provision

Your vision for your life determines God’s provision in your life. Your attitude molds who you are and what you expect out of life. When you trust another person, you won’t be suspicious of that person’s motives. If you are generous, you won’t suspect that others are cheating you. If you are honest, you won’t anticipate deceit from others. If you show mercy, you don’t expect others to be judgmental.
One of the best outcomes of your problems is the positive altering of your attitude about your life and how you perceive that world around you; including your problems. If you believe the promises of God are for you, then you won’t be intimidated by your problems when it comes. In fact, without intimidation and fear, you are halfway to your provision.
If you choose to have a negative attitude, thinking only in narrow-minded term, then you don’t have a chance to come through your problem- you are defeated before you get out of the starting gate. You have, in a sense, destined yourself to stay trapped in your private wilderness for a long time.
An immature or negative attitude attempts to manipulate God; a mature and positive attitude seeks to align with God’s divine will for your life. God, who is your Father, has all power in heaven and in earth. He loves you deeply, and has made a promise to each of His children: “I will give you the desire of your heart” God intends to keep that promise, and your future is just as bright as the promise of God. That alone should give you a positive attitude about your life now and future life in Christ.
If you can’t define the desire of your heart, then you can’t define your destiny. If you’re going nowhere, any road will take you there, but what road takes you to your divine destiny? Don’t let problems or failures dictate your future. Instead, let your Father in heaven design your life.

 

 

 

 

 

 

 

 

Si alguna vez has estado enamorado(a), entonces has podido conocer una de las sensaciones más maravillosas que existen en la vida. En ocasiones suelo preguntar en mis conferencias si la audiencia cree que es bueno o es malo enamorarse, a lo que generalmente responden positivamente. Luego, yo suelo afirmar, “Pues fíjense que no. Enamorarse no es bueno… ¡es buenísimo!”
En ocasiones, los sentimientos son tan reales, que no sabemos cómo controlarlos, o cómo librarnos de ellos. Entendemos lo que debemos hacer, pero no lo logramos porque nuestro corazón nos dice lo contrario. Siento, luego existo.
Creo que esto constituye uno de los líos más complicados con los que tenemos aprender a luchar. Si no maduramos (rápidamente) en nuestra vida emocional, cuatro cosas van a suceder: (1) vamos a andar cargando un peso encima (que no deberíamos llevar), (2) vamos a dañar nuestras relaciones (incluso las que tanto valoramos), (3) perderemos de vista nuestras prioridades de la vida (porque nuestros sentimientos serán lo primordial) y (4) caeremos en una espiral descendiente (sintiéndonos cada vez peor por manejar inapropiadamente la situación). Puedo afirmarlo, por observación y por experiencia.

Así que, si estás enamorado(a) y sabes (no sientes… e-n-t-i-e-n-d-e-s) que necesitas hacer un cambio al respecto (que es lo correcto y saludable), permíteme sugerirte tres decisiones que debes comenzar a tomar ahora. No hay un camino fácil; no existe una solución rápida. Enamorarse es sencillo; des-enamorarse no.

1. YA NO INTENTES CAMBIAR TUS SENTIMIENTOS; CAMBIA MEJOR TUS PENSAMIENTOS.
He aprendido que Dios no espera tanto que cambiemos cómo nos sentimos, sino anhela una transformación real de nuestra forma de pensar:
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2) Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado. (Filipenses 4:8).

2. YA NO INTENTES OLVIDAR; PIENSA MEJOR EN ALGO MÁS
Si alguna vez te escuchaste decir (o al menos lo pensaste) “es que no puedo dejar de pensar en él(ella)”, quiero contarte dos noticias (una buena y una mala). La mala (que no es tan mala realmente) es que en efecto, no has sido diseñado para olvidar. Tenemos la capacidad de recordar, y podemos estimular nuestra memoria; pero no tenemos la capacidad de olvidar conscientemente. ¿Recuerdas que almorzaste ayer? Si, pues… ahora mismo, te ordeno que lo olvides. ¿Pudiste? Yo tampoco. Por ende, cada vez que te propones ya no recordarlo(a), ya no pensar en él(ella) estás proponiéndote algo virtualmente imposible. Entre más te repitas “ya no voy a pensar en eso”, ¿adivina qué? ¡Más vas a pensar en eso! Más recuerdos románticos, más momentos juntos, más preguntas, más confusión, más frustración.
En cambio, la buena noticia, es que puedes conscientemente enfocar tu mente y trabajar en un proceso de sustitución. De hecho, este es uno de los ejercicios sumamente importantes en nuestra peregrinación espiritual. La Biblia presenta este cambio, como el proceso de despojarnos y revestirnos. Constantemente debemos estar eliminando lo negativo o pecaminoso y luego agregar lo positivo o santo:
Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (Efesios 4:22-24)
¿Alguna vez te has dado cuenta que después de un día tan ocupado, tan enfocado, no tuviste ni tiempo de pensar (ni sentir) en él(ella)? No fue porque te propusiste olvidar; fue que concentraste tu mente en algo más.
Por cierto, aquí sería muy pertinente hacer una advertencia y aclaración. No estoy promoviendo ni predicando a favor del dicho común “un clavo saca a otro clavo”. El hecho que busques (emocionalmente) a alguien más para olvidar a tu “amor imposible” no creo que resuelva mucho el problema… más bien genera el potencial de causarte más líos.

3. YA NO INTENTES ENTENDER; PIENSA MEJOR EN OBEDECER
Uno de los asuntos que me doy cuenta no ayudan mucho en el proceso de des-enamorarse, es el continuar haciéndonos preguntas cuyas respuestas parece no vamos a obtener. “¿Qué fue lo que sucedió?”, “¿Qué hice mal?”, “¿Por qué me pasa esto a mí?”, “¿Y qué pasaría si…?”, “¿Será que algún día…?”, “¿Será que él(ella) estaba realmente enamorado(a) de mí?”. Todas estas son buenas interrogantes (interesantes) pero no necesarias para la subsistencia.
Buscar las respuestas a las preguntas imposibles, es como ver a un perro corriendo en círculos tratando de alcanzar su cola. Con mucho cariño y respeto, te pregunto: ¿Vas a avanzar o vas a seguir dándole vueltas al asunto? Lo que realmente te va a brindar libertad, no es contestar preguntas interesantes; es obedecer:
Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. (Salmos 119:45) Un par de sugerencias prácticas quizás puedan ayudarte. Por un lado, ¿qué tal si clasificamos todas estas interrogantes en la categoría de “utopías” (el lugar que no existe)? Si nunca van a existir respuestas, entonces mejor enviemos esas preguntas al lugar del “no”, soltémoslas y avancemos en proceso de la vida que Dios sigue anhelando para nosotros. ¿Cruel? No. Realista. (Por si te lo estás preguntando, sí, tengo un par de preguntas clasificadas en esta categoría. Y allí las dejaré.)
Por otro lado, te sugiero contar con un(a) confidente, consejero(a), es decir, una persona espiritualmente madura, de tu mismo sexo, quien pueda pedirte cuentas de tu avance en la obediencia que Dios está pidiendo de ti. Todos necesitamos apoyo, particularmente cuando las cargas son pesadas (Eclesiastés 4:9,10; Gálatas 6:2). Así que no tratas de pelear con tus desobediencias o tus problemas en soledad. Busca apoyo y evaluación de personas que son fuertes en esa área. Nunca olvides que en medio del bosque, cuando hay un incendio es difícil encontrar la salida; alguien que está afuera, desde la montaña, te puede orientar muy bien.
Toda relación siempre es alimentada por la comunicación. Entre más tiempo pasas con alguien, entre más platican, más cercana, estrecha, fuerte es la relación. De igual manera, si necesitas terminar una relación, dejarla ir, concluir, entonces, debes limitar todo tiempo de comunicación y tiempo juntos. No se trata de ser descortés, sino de tener la madurez para hacer un cambio.