| Inicio |
| Quienes Somos |
| Pastor Roberto Gómez |
| Pastora Elva Gómez |
| Juventud JYM |
| Librería JEMIR |
| Cruzadas |
| Biblia |
| Mensajes |
| Oración |
| Contactenos |


"Pense que me había equivocado"
Hoy es un día muy especial para mi vida, porque puedo hablarles a miles de mujeres através de cadena Tele Restauración, enlazado con Radio Restauración, esto solo para anunciarle a las mujeres que, Hay un hombre muy hermoso, bello y perfecto, quien me enseñó que yo valía mucho, y ese hombre se llama JESUS DE NAZARET.
Mi testimonio
Nací en Monclova, Coahuila, México y llegué a los Estados Unidos a la edad de 18 años, en 1980, después de haber terminado mis estudios académicos en mi país natal, mis padres quienes para ese entonces llevaban viviendo muchos años aquí en E.E.U.U. me mandaron a traer.
En junio de ese mismo año me gradué y llegué a este país en el mes de noviembre, y me encontré con una situación extraña, porque toda mi familia era cristiana. En cambio yo, una joven de ciudad acostumbrada a la rumba y a las discotecas, y a salir a divertirme los fines de semana.
Al llegar a mi casa veo con que no hay nada que hacer, aparentemente para mí era una situación muy aburrida ya que ése era un mundo nuevo, donde no había ningún tipo de diversión, y me hice esta pregunta: ¿Ahora para dónde voy?
Hermanos, no tuve opción y no me quedaba más que ir a la iglesia, de todas formas no resistí el llamado de Dios a mi vida y acepté al Señor Jesucristo el 24 de noviembre de 1980.
Siempre me gustó estudiar, y ya en mi país había estudiado el secretariado bilingüe. La mentalidad con la que llegué a Estados Unidos era de seguir una carrera profesional como: Maestra o Doctora, porque en mi corazón tenía el deseo constante de ayudar a las personas, y pensaba que en ésas áreas lo podía hacer y ver realizados mis sueños.
Cuando yo comienzo a ir a la iglesia, Dios me inicia en un mundo muy diferente al que yo pensaba, y me cambió todo el panorama y comencé a ver las cosas desde otro punto de vista. Entonces inicié a envolverme con las actividades de la iglesia.
Lo primero que hice para la iglesia, fue para un día de las madres, que hicimos un drama y me tocó representar a un hippie, y desde ese momento me empezó a gustar el ambiente juvenil de la iglesia.
No sé si representar a un hippie era malo o no, pero lo que si sé, es que a partir de ese momento me hice más activa en cuanto a todo lo que pertenecía a la iglesia.
Y a partir de ese momento me involucré mucho, llegando a ocupar varios lugares en la iglesia como en el coro, también en actividades de diferente índole, fui maestra de la escuela dominical, ujier, tesorera y secretaria, e incluso en una oportunidad hice un testimonio para un periódico para el pastor Emerson Morales que ahora pastorea en Houston.
Cuando éste pastor vino a Dallas, me tocó a mi preparar y redactar su testimonio, para luego ser impreso en un periódico, y lo vendíamos a una peseta cada uno.
Yo nunca pensé que fuera capaz de hacer un periódico y cada vez que lo observaba me parecía imposible que yo lo hubiera hecho, con la ayuda de Dios.
Por eso doy la honra y la gloria a mi Señor y gracias al pastor, quien me daba las instrucciones de cómo irlo desarrollando, porque me decía que todo lo que escuchara en el casete, lo fuera escribiendo a máquina.
Hacer este periódico fue una linda experiencia para mí y puse todo en orden, el antes y el después del pastor Emerson Morales, incluyendo fotografías de ambas situaciones para que las personas pudieran ver la obra de Dios en la vida de este pastor.
Yo me gocé y me animé al ver la obra final de mi trabajo, porque esto me regocijó de una manera especial y me alentó para seguir trabajando para la obra del Señor y el ministerio.
Ese no era todo mi trabajo, pues como yo continuaba con mi deseo de ingresar a la universidad, necesitaba dinero y sólo podía llegar a mis manos si trabajaba, por lo que estuve desempeñando varios empleos en compañías y en imprentas, porque mi gran deseo era ser doctora y si por alguna causa no lo podía ser, entonces pensaba que lo mínimo era ser maestra de niños.
Yo no sabía que Dios tenía preparado para mí algo más grande, y que todos los cargos que desempeñé en la iglesia, me estaban sirviendo de entrenamiento para la obra de nuestro Señor Jesucristo, ya que eran como alcanzar cada día un peldaño o un escalón para hacerme cada vez más fuerte, y mejor como ser humano sirviendo al prójimo.
En cada cosa que yo hacía ponía mi máximo interés y toda mi energía porque en mi boca siempre estaba esta frase que decía: “Hago bien hecho el trabajo para Dios, o no lo hago”.
Seguí cada día involucrándome más con todo lo que tenía que ver con la iglesia. Tanto que me volví líder de jóvenes y en cada servicio estaba pendiente de ellos; hombres y mujeres que llegaban por primera vez a la iglesia, les daba la bienvenida, y con libreta en mano y lapicero para anotar sus nombres.
Siempre me les presentaba y les decía mi nombre y me les ponía a la orden. Les hablaba de las cosas hermosas que se obtenían al seguir a Jesucristo, y mi intención era retenerlos en la iglesia de una manera u otra. A pesar de que en la iglesia carecíamos de medios que fueran bastante llamativos para los jóvenes.
Y en eso consistía mi trabajo, mostrarles a ellos la serie de actividades en las que podían participar como: Fútbol, juegos, competencias etc. Y así alejarlos del mundo, y acercarlos a los caminos de Dios.
Sabía que estaba trabajando para el Señor y sufría por las almas, pero no lograba visualizar cual era el plan de Dios para mi vida, ni para qué área exactamente tendría que enfocarme. En mi mente estaba la idea de hacer un trabajo con excelencia, porque cuando se trabaja para el Señor así se debe hacer.
Cada vez que yo realizaba un buen trabajo sentía una gran satisfacción, lo mismo que una insatisfacción cuando no realizaba muy bien mis tareas para el Señor, como nos dice su palabra: “En lo poco es fiel, en lo mucho Dios lo pone”. Mateo 25:21.
Pero sepa hermano que, Dios para cada uno tiene un plan perfecto, así usted no lo tenga planeado. Pero nuestro maravilloso Jesús, es perfecto y hará de cada uno según sea su plan. Como lo hizo conmigo.
En una ocasión, después de llegar muy cansada de mi trabajo, ya que como se los dije anteriormente siempre trabajé fuera de la iglesia y mi jornada ese día fue más o menos de doce horas. Regresé y después de cenar me acosté, y tuve un maravilloso sueño, que en un principio no entendía, pero que ahora sé que estaba en el plan perfecto del Señor.
Soñé que yo estaba dando $50 dólares para la radio, y me sorprendí mucho, ya que no sabía para qué radio.
Entonces en el servicio de esa noche, me dirigí donde mi pastor y le comenté de mi sueño, diciéndole también de que yo estaba segura de que ese sueño no tenía porque ser malo, ya que mientras soñaba me sentía en paz. Y que mi único deseo era obedecer, entonces di el dinero.
El pastor también se sorprendió, porque en esos momentos no había radio y me preguntó: ¿Cuál radio? y le dije: No sé, yo sólo le doy el dinero y usted como administrador, sabrá en qué o cómo utilizarlo.
Ahora sé la importancia de obedecer, y les aconsejo que cuando escuchen la voz de Dios, pronto acudan a su llamado, y hagan lo que El les dice.
Seguí en mi caminar con Cristo y siendo aun muy nueva en la iglesia me tocó vivir experiencias des-agradables como la que viví cuando pertenecía a una iglesia bautista, en la que me bauticé.
El pastor de ésta iglesia se puso en común acuerdo con otro pastor también, para unir las dos iglesias. Y en el orden divino de Dios, sabemos que no pueden existir dos cabezas, por lo tanto esta unión no funcionó, dando como resultado la separación de las iglesias.
Y en mi vida como cristiana, nunca tuve una figura femenina con la cual yo me sintiera identificada, y la que yo pudiera tener como ejemplo para guiarme, y que si algún día yo necesitaba un consejo, pudiera dirigirme hacia esa persona, o un patrón para imitar. Ya que es muy difícil que uno como mujer se dirija donde un pastor, a resolver sus inquietudes. Dios permitió que yo viviera y sintiera la necesidad de buscar una líder en quién depositar mi confianza y quién me orientara. Todo eso que yo viví fue una enseñanza y un entrenamiento, para que hoy en día yo no caiga en los mismos errores.
Dios me llevó paso a paso mostrándome todas las cosas, en modo de advertencia, para que yo no cayera en lo mismo. Vi caer líderes y si yo ahora cometo los mismos errores en lo que ellos cayeron, no tendré excusa. Porque Dios ya me lo enseñó y me lo mostró. Porque así como se dispersó la primera iglesia en la que fui bautizada, también vi la dispersión de una segunda iglesia. No lo sentí mucho, ya que andaba en mi primer amor y carecía de conocimientos como para cuestionarme el por qué de estos hechos.
Continuaba con mi deseo de estudiar medicina y en mi trabajo con los jóvenes de la iglesia, y ahí es donde conozco a mi esposo, y es por él que yo titulo mi testimonio así: Yo pensé que me había equivocado.
El llegó un día a la iglesia demacrado, flaco y llevaba varios días sin dormir, le tomé sus datos y le compartí del Señor como era mi costumbre, y pude notar en su rostro un deseo sincero de cambiar y empezar de nuevo.
La sinceridad que vi en su rostro, me mostró que tenía hambre de Dios, y que había llegado a la iglesia no sólo era por curiosidad, como lo hacían cantidad de jóvenes o porque lo obligaban.
Yo empecé a interesarme mucho en él espiritualmente, sin ningún interés carnal, pero él viniendo de la calle y acostumbrado a que nadie le prestara atención, lo tomó de otra manera, y pensó que a mi me interesaba como hombre, y cada vez que yo lo invitaba a una actividad se apresuraba a ir, y cada vez que hablaba con otro hombre me reclamaba, a lo que yo siempre le decía que ese era mi trabajo y que así como hablaba con él, tenía que hablar con los otros jóvenes.
Constantemente me estaba celando, y al día siguiente de haberme reclamado, llegó bien atractivo, afeitado y con su cabello muy envaselinado, tanto que me sorprendió el cambio tan rápido, pero me gustó.
Pasaron algunos meses y cada día notaba más y mejores cambios en Roberto, y su transformación fue completa ya que él siempre se mostró sincero ante el Señor.
Ya viendo su restauración y que en muy poco tiempo había dejado la droga, y que de un hombre quebrantado, se convierte en un hombre diferente, nuevo, y me cuenta toda su vida pasada y todos sus hechos, contrario a muchos hombres que para enamorar a una mujer ocultan cosas. Acepté ser su novia. Porque me impactó su sinceridad.
En ese proceso de transformación de su vida, y nuestro noviazgo, se nos fueron diez meses. Tiempo que a mí se me hacía muy corto para que nos casáramos, pero él insistía, por lo que yo pensaba que esto era debido a que encontró en mí, una persona que le diera atención.
Sólo hasta ahora comprendo que era el tiempo justo que Dios tenía para que se llevaran a cabo sus planes.
Nos casamos en Julio 6 de 1985, y empezamos una nueva vida, y estando recién casados mi esposo va a un trabajo en donde encuentra al copastor de nuestra iglesia, y lo ve fumando bajo unas escaleras, y cuando las secretarias subían hacia sus oficinas, éste copastor se les quedaba mirando bajo las escaleras. En ese momento Roberto se vino espiritualmente al suelo, y es por eso que nuestro matrimonio solamente duró dos meses, de ahí es que, yo pensé que me había equivocado. Esto fue impactante y muy duro para mi esposo, quien cayó rápidamente, ya que este mal testimonio lo desanimó.
Al principio trabajaba en dos lugares, llegando a mi casa a las once y a veces a las doce de la noche, después empezó a trabajar en un solo lugar, pero seguía llegando tarde, y era que estaba otra vez reuniéndose con sus amigos.
Mi vida matrimonial se desboronaba y yo sin tener idea de cuál era la causa de esto, porque él no me contó el motivo de su desilusión de la iglesia.
Nuevamente él quería ser libre, y vivíamos en mundos totalmente opuestos. Yo una mujer de hogar, estudiada y con muchos deseos de ser alguien en la vida, y mi esposo una persona sin metas, ya que desde pequeño se había criado en la calle, nunca vivió con su padre, y su madre falleció cuando él estaba pequeño.
Con los días me di cuenta que volvió a fumar marihuana, porque su ropa estaba impregnada de ese olor y siguió llevando una vida de libertinaje, a pesar de estar casado, y no quería que yo le preguntara nada de nada. No le gustaba dar explicaciones, y yo con la necesidad de escucharla.
En aquel entonces, me encontraba muy decepcionada y me lamentaba diciendo: “Dios mío... Yo me equivoqué de esposo”. Creí que no fue la voluntad de Dios casarme con él. Mi esposo en una ocasión llegó a irse más de una semana de la casa, y aparecía sin dar explicaciones y como si nada; sabiendo que estábamos recién casados.
Mis padres, quienes vivían cerca de mí a una cuadra, ya no soportaban verme sufrir, entonces decidieron vender la casa e irse para México. En ése momento yo no sabía que hacer con mi vida, me sentía tremendamente decepcionada a sabiendas de que mi padre me había advertido de que Roberto no era buen hombre para mí, y mi madre me había dicho que, si yo salía de la casa, era definitivo.
Me sentía defraudada y poco útil, porque desde que me había casado no trabajaba más en la iglesia en ningún área. Me puse depresiva y constantemente el enemigo me ponía pensamiento de que; todo lo que yo había trabajado para el Señor había sido en vano.
Todos mis anhelos, proyectos y esperanzas de un hogar feliz, los veía desvanecerse, para esa época me sentía un poco indispuesta, y me voy para donde el médico quien me dice que todo es debido a que me encontraba embarazada. Entonces viendo que mi hogar poco futuro tenía y que mis padres se iban para México, quise irme con ellos.
Mi padre me apoyó, y entonces conversé con mi cuñada y le conté de mis planes de irme junto con mis padres, y que ahora con mayor razón, porque me encontraba embarazada y que no soportaba más, ya que no veía futuro en mi matrimonio y que de la pena ni a la iglesia era capaz de regresar, ya que me había ido tan mal en mi matrimonio. En un matrimonio es muy importante el diálogo, cosa que entre mi esposo y yo no hubo, ya que nunca me contó el por qué de su recaída.
Me fui para México, y cuando Roberto supo que ya me había ido, y que también estaba embarazada, es cuando reacciona y va a una iglesia, y me manda una carta diciéndome lo arrepentido que se encontraba, y me pidió perdón. Carta que nunca llegó a mis manos pues en su desespero no se dio cuenta que la había puesto en el correo sin estampilla, entonces el correo se la devolvió. (Carta que aun la conservo enmarcada).
Pero él no desistió, y por todos los medios trató de encontrarme, y acudió donde un hermano mío, quién le dio mi dirección y me envió un telegrama con $500 dólares, pidiéndome que me regresara y que estaba muy arrepentido e inmediatamente rompí el telegrama y el dinero lo puso mi hermana en el banco, porque yo no quería nada de él.
Muchas veces trató de comunicarse conmigo pero nunca le respondí, ni a sus cartas, ni a sus llamadas. ¡Estaba tremendamente lastimada! Cuando llamaba a la casa era una hermana quien lo atendía. Y se llegó el 24 de diciembre del mismo año, yo ya llevaba tres meses de separada de él, cuando se fue llegando sorpresivamente a la casa.
Se tardó una semana para convencerme. Les pidió perdón a mis padres, y yo le perdoné y me regresé con él, no sin antes hacerme una cantidad de promesas.
Nos era necesario empezar de nuevo, y en mayo del siguiente año nace nuestro hijo Daniel, y a los tres meses veo de nuevo un cambio negativo en la vida de mi esposo. Nuevamente se involucró con sus amigos, los que le pidieron que vendiera drogas y se metiera más en el negocio. A él le gustó porque era dinero fácil.
Nunca estuve de acuerdo, y todo el tiempo le decía que ese no era dinero bien ganado, que Dios nos creó para ganar el pan con el sudor de nuestra frente, como le dijo Dios a Adán. Gen. 3:19.
Con el tiempo, mi esposo se fortaleció en el negocio de las drogas, tanto que ya no dependía de nadie, y llegaba a casa con muchos aparatos electrónicos, joyas y cosas de valor. Y cada noche llegaba bien tarde en la madrugada. Usaba ropas caras, zapatos de cuero original, y a tener varios carros.
Mi vida era bien difícil, mi esposo sólo utilizaba la casa para dormir, y cada noche discutíamos, siempre lo esperaba despierta, y le reclamaba, ¿por qué no me había cumplido sus promesas? Yo me sentía en un laberinto, donde no estaba la presencia de Dios, y siempre le decía: ¿Dios, dónde estás tú?
En esa situación duramos tres años, y ya me encontraba cansada y como no sentía la presencia de Dios, me dio un arranque de desesperación y en una ocasión le apunté con un arma, pero esto no pasó a mayores, puesto que él me desarmó. Yo tenía conocimiento de que él andaba en muy malos pasos, pero nunca de que fuera un adicto. Así que sentí un gran dolor en mi corazón, como usted no se lo imagina, cuando en un descuido de Roberto pude ver sus manos llenas de cicatrices de productos que se inyectaba, hasta ampollas pude verle.
En ese momento comprendí, porque todo el tiempo él se mantenía de camisa manga larga, aun en tiempo de verano. Y es ahí cuando también veo que muchos de los aparatos que había traído a mi casa anteriormente, se estaban desapareciendo. En mi corazón estaba el deseo inmenso de ayudarlo, pero me sentía impotente.
Cierto día él se da cuenta de un centro de rehabilitación, y me dice: “Ayúdame, yo quiero cambiar”. Entonces él se debía presentar todos los días a las 5 de la mañana, y batallaba yo diariamente, madrugando y soportándolo, ya que no perecía un adulto si no un niño, porque ni fuerzas tenía, y cuando venía del centro de rehabilitación se tranquilizaba por un tiempo, y cuando la ansiedad le volvía, hacía locuras como disparar al aire y a los botes de la basura.
Mis vecinos todo el tiempo me decían que: ¿por qué soportaba tanto?, y yo misma ni lo sabía, era como morir en vida, y verlo cada día morir un poco a mi esposo porque su dios era la droga. En esos momentos era cuando más ataques del enemigo yo tenía, y venía a mi mente diciéndome: ¿Dónde está tu Dios? En una ocasión abrí la ventana y le dije al Señor, no te siento en ninguna parte, ni en ninguna área de mi vida.
Entonces tomé a mi hijo Daniel y lo levanté, y se lo ofrecí al Señor. Era de madrugada y mi esposo aun no llegaba, así que le dije que mi hijo no tenía que pagar las consecuencias y que en esa noche yo estaba dispuesta a quitarme la vida.
También le dije a Dios: “Yo sé que tú existes, pero yo no te siento, yo ya no veo la puerta, no veo la solución, y todo el trabajo que hice por ti, fue en vano”. Me acuerdo que la luna estaba llena, en esa noche le dije: “No se que va ser de mi hijo, por eso te lo entrego a ti”.
Me dirigí a la cama donde estaba mi niño y lo abrasé despidiéndome de él y lo besé, mas él no se despertó. Me dirigí al baño y tomé cuanta pastilla tenía en mi casa, y empecé a tomarme una tras otra, porque mi decisión era morirme aquella noche, y como pude fui confiada acostarme en la cama, confiada en que dentro de pocos minutos ya no estaría más en este mundo.
Todo el cuerpo se me adormeció y sentí un gran ardor en el estómago, y un deseo inmenso de vomitar y de hacer deposición. Yo no quería vomitar porque sabía que así expulsaría todas las pastillas, pero era tan inmenso el deseo de hacer deposición que me era insoportable.
Ahí es cuando caigo en cuenta y reacciono y le pido perdón a Dios, ya que si El hubiera querido que yo me muriera, lo hubiese permitido, porque yo ingerí más de 50 pastillas y esa es una cantidad capaz de matar a cualquiera. Estaba segura que ya no me iba a morir, porque entendí que Dios estaba conmigo.
Y le pedí a Dios; que si estaba conmigo, me diera una señal para no sentir que estaba sola, y que me dijera donde estaba mi esposo, porque aún no llegaba. Y en ese momento sonó el teléfono y era mi esposo que estaba en la cárcel porque había intentado matar a alguien. Yo le pedí una señal y él me la estaba dando en ese mismo instante.
Como mi esposo no pudo asesinar a la persona que quería, viene y me pide perdón, rogándome que le ayude a cambiar. Entonces le dije que fuéramos con el pastor y cuando llegamos a la casa del pastor, le dije que mi esposo necesitaba oración.
Esta oración duró cerca de tres horas, éramos el pastor y yo orando, y el enemigo sin querer soltar a mi esposo, diciéndonos que la vida de Roberto le pertenecía y que no lo soltaría. Fue una lucha intensa, el pastor se veía sin fuerzas y bastante cansado.
La habitación se volvió fría y el enemigo lanzando carcajadas. La esposa del pastor se fue a cuidar a mi hijo, y hasta que logramos liberarlo. Nosotros, el pastor y yo, quedamos inconscientes, y en ese momento Dios le habló y se le apareció directamente a Roberto. Al siguiente día mi esposo quería seguir recordando, y experimentando todo lo que Dios le había dicho, y ya estando en nuestra casa veo un cambio inmediato en su vida, (porque cuando Dios obra es rápido) y ya no tenía deseos, ni desespero por la droga.
Ese constante estado de ansiedad y de débil personalidad, fue restablecido en un nuevo ser. Y yo feliz de ver la mano poderosa de Dios obrar en mi esposo y en mi hogar, después de aquel infierno que había vivido.
El Señor en su sabiduría infinita, estaba preparando a mi esposo, y yo no deseaba que volviera a un trabajo secular, hasta que no le viera con una madurez espiritual y más afianzado en las cosas del Señor, continuamos asistiendo a la iglesia y todo lo que había en mi hogar que era para contaminación y que él había traído en su época de drogadicto lo deseché, hasta tener un hogar limpio nuevamente.
Nos tocó empezar de nuevo, y yo hacía tacos para que él saliera a venderlos, y así duramos seis meses. Esto fuera de que nos servía para sustento, lo hacía más que todo porque aun él no estaba preparado, ni poseía un carácter firme para enfrentarse nuevamente a las situaciones de la vida cotidiana.
Terminaba más o menos a las 9 de la mañana de vender los tacos y luego él por iniciativa propia se iba a visitar hospitales, oraba y ayunaba y se involucraba cada día más en las actividades de la iglesia. Llevaba seis meses así y en la iglesia cada día notaban más su cambio, fue entonces que para motivarlo lo pusieron a dirigir un servicio, y a participar en cosas pequeñas como lecturas bíblicas etc.
Y con el tiempo lo pusieron presidente de varones, y estando en ese puesto conducía bastantes actividades. Más adelantes después de esto se convirtió en la sombra del pastor, aprendiendo de todo, y siguiendo cada uno de los pasos correspondientes.
Para ese tiempo, tuvimos la bendición de Dios, de recibir nuestro segundo hijo Moisés.
Cuando, en una ocasión, el pastor le dio la oportunidad de predicar, ya que Dios lo había estado preparando para ello desde hacía tiempo atrás. Predicaba una o dos veces por semana y a medida que su pastor lo notaba progresar lo enviaba a otras iglesias, diciéndole: “Dios tiene algo para ti”. Ya se había convertido en evangelista, en donde incluso le dieron un diploma de exhortador. Desde ese momento Dios lo pone en la radio, y en una carpa a evangelizar al pueblo.
Después de ahí, Dios ensancha más nuestro territorio y nuestro ministerio. Cuando nuestro pastor decide retirarse de la iglesia, y sabiendo que en nuestra congregación no había otro evangelista, Roberto queda al frente, porque no había otra opción. Y estando en ése lugar mi esposo encuentra rechazo por parte de la congregación, ya que era todo lo contrario a nuestro antiguo pastor, muy exhortador, cosa que molestaba a los hermanos, que constantemente comparaban sus predicas. En todo tiempo mi esposo estuvo firme y decía que si Dios le había llamado, su deber era obedecer, porque sabía oír la voz de Dios.
La gran mayoría de la iglesia se fue, y los que se quedaron se encargaban de hacerle saber a todo nuevo miembro lo que nos había sucedido, cosa que no les agradaba y se devolvían. Este fue un tiempo muy difícil para nosotros, aunque hiciéramos anuncios en la radio y trabajáramos con todas nuestras fuerzas, no se veían cambios buenos en la iglesia.
Hasta que Dios habló al corazón de mi esposo, y en una vigilia oró por un nuevo nombre para la iglesia y estando una hermana entonando un canto en medio de la vigilia salió, “Jesucristo es mi refugio”.
Yo a diferencia de mi esposo, no sentía el llamado para pastorear ovejas y no quería hacerlo porque no sentía ninguna señal de Dios, ni me sentía preparada, aunque tenía una trayectoria, no me sentía con la preparación necesaria.
Al yo no querer estar al frente de la obra, mi esposo acepta irse a una campaña evangelística en Houston, y mi hijo Daniel se enferma gravemente. Entonces llamé a mi esposo quien regresó y oró a Dios pidiéndole perdón, ya que sabía que lo que Dios quería era que se quedara al frente de la obra pastoreando.
Yo le estaba pidiendo a Dios una señal, si era que El quería que yo pastoreara, si era realmente su voluntad, y querido lector, después de que mi esposo lloró y oró por mi hijo Daniel, que estaba lleno de llagas en todo su cuerpo con viruela y sarampión y con sacos de pus, al día siguiente amaneció completamente sano. ¡Toda la honra es para nuestro Señor Jesucristo!
Esta era la señal que le estaba pidiendo, y así fue como Dios empieza a tratar conmigo y acepto estar junto con mi esposo pastoreando la obra, tanto que nos vimos en la necesidad de trabajar ambos y que todo nuestro dinero se fuera para pagar las cuentas de la iglesia, porque no había capital y nuestra iglesia contaba únicamente con ocho miembros.
A toda persona que está en la situación que yo viví y a toda mujer que enfrente situaciones parecidas les digo: “Jesucristo es la roca y en El hay esperanza, y por más difícil y oscura que sea tu situación, busca a nuestro Dios Todopoderoso”.
Dios hasta el día de hoy nos ha bendecido a manos llenas y nos ha dado un crecimiento que no nos lo esperábamos, y en todas las áreas también. Contamos con muchos ministerios dentro de uno mismo, como el de panderistas, shofares, dramas, mímicas, escuadrón de oración, danza, banderas y coros.
También hoy contamos con una gran cantidad de miembros como jóvenes, ancianos, adultos y niños etc.
Nuestra visión también es crear una escuela cristiana en donde a parte de tener el currículo de materias normales, se eduque a los niños en el temor y amor de nuestro Señor Jesucristo.
En la actualidad Dios me ha movido para hacer un programa de televisión “Mujer tu vales mucho”. Que fue inspirado en todo lo que yo viví en el pasado, y está orientado a la mujer, para que no se dé fácilmente por derrotada y luche por su matrimonio, ya que la televisión es un medio de comunicación masivo que llega incluso hasta las regiones más apartadas que uno no imagina.
Estimado lector; es mi deseo que éste testimonio sirva de ayuda y fortaleza para cada vida.
Toda lo honra y toda la gloria sea para nuestro Señor Jesucristo. Amén. por la Pastora Elva gómez
Escribenos a: mujertuvalesmucho@yahoo.com
www.mujertuvalesmucho.com

Les invito a que nos visite en nuestra página web,
donde encontrara temas de interes para la mujer, testimonios, milagros, entrevistas y mucho más...